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“Noyollo opus 52”: una experiencia escénica que entrelaza música, cuerpo y emoción

*El montaje a cargo de la compañía Danza Visual se presentó como parte de la edición 39 del Festival Internacional de Danza José Limón

Culiacán, Sin.– El Teatro Pablo de Villavicencio del Instituto Sinaloense de Cultura fue el escenario para la presentación de “Noyollo opus 52”, una destacada coproducción de arte interdisciplinario de la compañía Danza Visual que ofreció al público una experiencia profundamente sensible y envolvente como parte del 39° Festival Internacional de Danza José Limón.

La propuesta, integrada por Patricia Marín, Leonardo Beltrán y el tenor Rogelio Marín —quien asumió también la dirección musical—, contó con la participación del coreógrafo Fernando Melo, dando forma a una pieza que explora la capacidad humana de la empatía desde el cruce de lenguajes escénicos.

La obra se nutre de la música de Johannes Brahms, particularmente de los Liebeslieder Walzer Op. 52, interpretados en vivo por la mezzosoprano Paola Danae Gutiérrez, la soprano Wendy Oviedo y el barítono Pablo Aranday, acompañados al piano por Karina Peña y James Pulles. La ejecución musical se entrelazó con paisajes sonoros grabados, creando una atmósfera única.

Uno de los elementos más destacados fue el montaje lumínico: sencillo en su concepción pero majestuoso en su efecto, dividió el escenario en tres planos —el área del piano, el espacio de las sillas y un escenario giratorio—, permitiendo una lectura visual clara y dinámica de la obra, y potenciando cada transición escénica.

En escena, el lenguaje corporal cobró fuerza a través de las y los bailarines liderados por Samantha Nevárez —con una presencia luminosa vestida de dorado— junto a Anibdelav Ponce de León, Leonardo Beltrán, Jonathan Alavés, Tlathui Maza y Fernando Zárate. Sus movimientos construyeron una narrativa que transitó entre lo íntimo y lo colectivo, estableciendo un puente emocional con el público.

Al final de la función, con el público completamente entregado, Rogelio Marín presentó al elenco artístico y reconoció también a las y los integrantes de la compañía y del equipo técnico —incluyendo tramoya—, quienes recibieron una ovación que coronó la velada.

 

Noyollo opus 52 se consolidó así como una experiencia escénica que reflexiona sobre la belleza efímera del arte, intensificándola a través de la música en vivo, la danza y una puesta visual cuidadosamente articulada.

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