*El sexto conversatorio del programa del ISIC se realizó la tarde de este martes, en el Centro Sinaloa de las Artes “Centenario”.
Culiacán, Sin.- Las distintas formas de investigar y narrar el pasado, así como el valor de las fuentes, la biografía y el contexto histórico, fueron abordados la tarde de este martes durante el sexto conversatorio de Tríalogos 2026, “De historiadores, cronistas y biógrafos: Narrativas, métodos, registros”, realizado en el Centro Sinaloa de las Artes “Centenario”.

Presentado por el Instituto Sinaloense de Cultura, el encuentro contó con la participación de los doctores Wilfrido Llanes Espinoza, profesor investigador de la Facultad de Historia, y Ernesto Alonso Montoya Sandoval, editor de la revista Escripta, bajo la moderación del doctor Juan Salvador Avilés Ochoa, cronista y director general del ISIC.
Al iniciar el diálogo, Avilés Ochoa planteó las diferencias entre historiadores y cronistas, particularmente en sus métodos y fuentes. Explicó que mientras los historiadores recurren principalmente a documentos, los cronistas tienen también como herramientas la oralidad, la experiencia y el contacto con las comunidades.
“Los historiadores se van a las fuentes documentales habidas y por haber y los cronistas se basan en la oralidad, en la experiencia, en el pueblo, en la ciudad, en el seguimiento de los personajes”, señaló.
El director general del ISIC también destacó la relación que ambos campos han mantenido en Sinaloa y las aportaciones que, desde diferentes perspectivas, han realizado al rescate y preservación de la memoria histórica del estado.
En su intervención, Wilfrido Llanes Espinoza reconoció precisamente el papel que los cronistas han tenido en su propia formación como investigador y destacó la importancia de mantener espacios de diálogo como Tríalogos para ampliar la comprensión de la historia y la cultura sinaloenses.
“Este tipo de diálogos enriquece muchísimo, no nada más a la historia sino a la cultura y al conocimiento en general de lo que somos como sinaloenses y de lo que Sinaloa es”, expresó.
El investigador señaló que tanto historiadores como cronistas pueden realizar aproximaciones rigurosas al pasado desde diferentes perspectivas. A partir de ejemplos de microhistoria y de investigaciones sobre personajes y comunidades, explicó que la vida de un individuo puede convertirse en una vía para comprender procesos sociales y culturales más amplios.
Por su parte, Ernesto Alonso Montoya Sandoval destacó que cronistas e historiadores representan diferentes maneras de abordar la historia, pero ambas son necesarias para la construcción del conocimiento. Al hablar de la biografía, explicó que el personaje debe ser estudiado dentro de las circunstancias que rodearon su vida.
“La biografía puede ser el vehículo para estudiar un contexto, para estudiar lo que se pensaba en ese tiempo, cuáles eran las prácticas, la cultura en general”, explicó.
Montoya Sandoval señaló que una biografía no debe presentar una trayectoria lineal o idealizada, sino reconocer las contradicciones, decisiones y circunstancias que forman parte de toda vida humana. En este sentido, destacó la necesidad de analizar al personaje en relación con su contexto político, económico, social e intelectual.
Otro de los temas abordados fue la relación entre empatía y distancia crítica en la investigación histórica, así como los límites entre reconstrucción y ficción. Los participantes coincidieron en que el rigor y la ética deben mantenerse como elementos fundamentales del trabajo de investigación, aun cuando el historiador estudie personajes o acontecimientos con los que no comparte determinadas filiaciones.
Asimismo, se reflexionó sobre la relación entre individuo y contexto, señalando que las circunstancias históricas influyen en las decisiones de una persona, pero que los propios individuos también pueden incidir en la transformación de su entorno.
Durante el encuentro, Llanes Espinoza compartió como ejemplo una investigación sobre Mocorito que surgió a partir de una referencia aparentemente secundaria en una nota al pie y que posteriormente lo llevó a consultar documentos históricos. El caso permitió mostrar cómo un acontecimiento particular puede convertirse en una vía para comprender procesos políticos y sociales de mayor alcance.
El sexto conversatorio de Tríalogos 2026 propició así un intercambio de conocimientos sobre las herramientas, métodos y perspectivas utilizadas para reconstruir y narrar el pasado, destacando la importancia de la investigación documental, la memoria, la oralidad y la biografía.
Con estas actividades, el Instituto Sinaloense de Cultura refrenda su compromiso con la generación de espacios de diálogo y reflexión sobre la historia, la cultura y la identidad de Sinaloa.

Deja tu comentario