*El homenaje reunió a la comunidad universitaria y cultural en el Auditorio de Humanidades de Ciudad Universitaria, en un evento en el que se reflexionó sobre universidad, cultura y memoria histórica
Culiacán, Sin.– Con un reconocimiento a su trayectoria académica, intelectual y de gestión cultural, el Instituto Sinaloense de Cultura (ISIC) y la Facultad de Historia de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) realizaron el programa especial de Triálogos “Andaduras, merodeos: trayectorias. Homenaje a Ronaldo González Valdés”, en el Auditorio de Humanidades de Ciudad Universitaria.

Durante el acto, el director del ISIC, Juan Salvador Avilés, destacó a González Valdés como creador de la Orquesta Sinfónica Sinaloa de las Artes (OSSLA), a la que calificó como un proyecto emblemático y orgullo institucional, además de subrayar su papel en la consolidación de políticas culturales durante su gestión al frente del entonces DIFOCUR.
Avilés agregó que el homenaje trasciende lo institucional para reconocer una vida dedicada a la construcción de proyectos culturales, e invitó al homenajeado a continuar aportando a la vida cultural de Sinaloa.
Homar Arnoldo Medina, en representación del rector de la UAS, Jesús Madueña Molina, destacó a Ronaldo González —a quien se refirió de manera cercana como “Roni”— como una persona con gran vocación, cercana tanto a las ideas como a las personas. Subrayó su pensamiento crítico, su labor docente y su capacidad para incitar a la reflexión, además de su contribución a la vida académica de la universidad.
Ricardo Arredondo Yucupicio en su carácter de exalumno de Ronaldo González,evocó sus clases como espacios de exploración intelectual en los que se transitaba entre temas diversos, siempre con apertura al diálogo y respeto absoluto a las preguntas del alumnado. Retomó su frase “hay que pasar de lo rígido a lo riguroso” como síntesis de su práctica docente, y cerró su participación con un mensaje de reconocimiento: “Enhorabuena, y que le queden muchas palabras por decir”.
En una intervención posterior, el Director de la Facultad de Estudios Internacionales y Políticas Publicas, Guillermo Ibarra Escobar lo describió como un intelectual cuya obra representa a una generación formada entre la academia y la reflexión crítica de lo social. Lo definió como lector ávido, líder estudiantil, funcionario público e intelectual de formación marxista, y lo ubicó dentro de una generación más coherente en su vínculo entre pensamiento y realidad, en diálogo con contemporáneos como Mojica, entre otros.
Lo llamó además “caudillo cultural de Sinaloa” por su capacidad para articular ensayos, revistas y debates sobre las problemáticas del estado, y lo calificó como un “crack” en sentido académico y cultural.
En su carácter de amigo y colega Adalberto García leyó un poema que escribió sobre la historia de cómo conoció y ha convivido con “Roni”. Pasando de la casa por la Ángel Flores donde se dio el encuentro y después toda una historia de vidalo que robó un par de sonrisas con sus anécdotas. Demostrando su admiración y respeto.
Durante su intervención, Ronaldo González Valdés participó con un tono sereno, mencionando y reconociendo a diversos asistentes como Nicolás Vidales y Alicia Montaño, además de expresar un vínculo cercano y casi familiar con Avilés Ochoa.
Presentó también a sus hijos, vinculados al ámbito artístico, así como a alumnos como Iván Rocha, a quienes reconoció dentro de su trayectoria formativa. Agradeció igualmente la presencia de Vladimir Ramírez.
En su exposición, ofreció una reflexión histórica sobre Culiacán a partir de cuatro grandes rupturas, incorporando referencias a la Operación Cóndor y el impacto en más de mil comunidades serranas, así como a los procesos de desplazamiento forzado derivados de la violencia en distintas etapas.
Finalmente, cerró con un mensaje de carácter crítico y reflexivo en torno a la función de la educación superior: señaló la necesidad de replantear el propósito de la universidad, no sólo en el caso de la UAS sino como institución en general, y advirtió que en Sinaloa hace falta un proceso de carácter civilizatorio.
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