* Bajo la dirección del Mtro. Samuel Murillo, el programa ofreció un recorrido por las piezas más conocidas de esa serie de videojuegos
Culiacán, Sin.- Ante un público mayoritariamente joven que no dejó de disfrutar cada una de las piezas, la Orquesta Sinfónica Sinaloa de las Artes tuvo una de sus presentaciones más épicas del año, con el programa Las Historias de Zelda I, un viaje sinfónico por el universo gamer, bajo la dirección del Mtro. Samuel Murillo Pavia, como invitado.

El programa forma parte de la Temporada de Otoño 2025, y será replicado este domingo 21 a las 12:30 horas, en el Teatro Pablo de Villavicencio, con boletos en taquilla a un costo de 250 pesos en la planta baja, 200 pesos en el mezanine y de 150 pesos en la zona de balcón.
Murillo Pavia, quien confesó “haber perdido varias vidas” estos días para realizarla, dado el trabajo invertido, dirigió a la OSSLA con un programa apoyado con videos, que abarcó temas de la serie Zelda a lo largo de sus primeros 25 años, desde sus inicios en 1986, con piezas orquestadas por Andrés Santín.
Considerada una de las composiciones para videojuegos más populares, el concierto hizo un recorrido por el soundtrack musical de La Leyenda de Zelda a lo largo de un cuarto de siglo, de la autoría principalmente de Koji Kondo y con composiciones mayormente de tonalidad épica, con marchas y fanfarrias y a veces de carácter evocativa.
Abrió con la pieza La Leyenda Comienza (Zelda I, 1986), para continuar con Las Aventuras de Link (Zelda II), y seguir con A link to the past (Zelda III), todas de la autoría de Koji Kondo, con las que provocaron las primeras muestras de entusiasmo reflejado en los intensos aplausos.
Siguió con El Despertar de Link (Zelda IV), de la coautoría de Kazumi Totaka, Minako Hamano y Kozue Ishikawa; Ocarina del Tiempo (Zelda VI), de Koji Kondo, seguida de Majora’s Mask, también de Kondo, y Oráculo de los años y las estaciones (Zelda VII), esta, en coautoría con Toru Minegishi.
De Zelda VIII, retomaron el tema Aventuras de las 4 Espadas, de Kondo, y siguió con The Wind Waker (de Zelda IX), de Kondo – Minegishi, para cerrar fuerte con The Minish Cap (de Zelda X), de Mitsuhiko Takano y la más rica de todas, de tonos épicos.
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