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Dialogan sobre los activos culturales de Sinaloa en Seminario de Economía Cultural y Creativa

*La mesa 2 del evento organizado por el ISIC en coordinación con instituciones de educación superior, el sector público y el Congreso del Estado, se realizó en el Centro Sinaloa de las Artes Centenario

Culiacán, Sin.- El Instituto Sinaloense de Cultura, en coordinación con instituciones de educación superior como la UAS y la UAdeO, así como instancias del sector público y el Congreso del Estado, llevaron a cabo la segunda mesa de diálogo del Seminario de Economía Cultural y Creativa Sinaloa 2026, en esta ocasión abordando el tema de los Activos Culturales de Sinaloa.

El encuentro reunió en el Centro Sinaloa de las Artes Centenario a especialistas y agentes culturales que reflexionaron sobre la riqueza patrimonial, artística y comunitaria del estado, así como sobre los retos para convertirla en motor de desarrollo social y territorial.

La mesa contó con la participación de Ronaldo González Valdés, de CEPOC; Graciela Parra Castro, coordinadora del Programa PACMyC en Sinaloa; Ulises Cisneros, integrante del Seminario de Cultura Mexicana corresponsalía Culiacán; e Inna Teresa Álvarez, directora del Museo de Arte de Sinaloa, con la moderación de Mercedes Dorado, de CODESIN.

Al abrir la sesión, Mercedes Dorado señaló que la conversación buscaba ir más allá de la idea del territorio y pensar en los activos culturales desde las oportunidades que representan y desde aquello que se necesita para que la cultura forme parte activa del desarrollo de Sinaloa.

Durante la presentación de las y los panelistas, se destacó la trayectoria de Ronaldo González Valdés como estudioso de la cultura regional desde una perspectiva histórica, territorial y social; mientras que de Graciela Parra Castro se subrayó su trabajo en el ámbito de la cultura comunitaria a través del programa PACMyC, “una mirada viva de las comunidades de Sinaloa”.

Sobre Ulises Cisneros, se resaltaron sus más de 45 años de trabajo en arte, ciencia y cultura, así como su mirada vinculada a la diversidad cultural, la creación artística y la memoria colectiva, entendiendo la gestión cultural como un puente entre la sociedad y las y los creadores.

En el caso de Inna Teresa Álvarez, se destacó su experiencia en fotografía, docencia, museografía y gestión cultural y educativa, además de su labor al frente del Museo de Arte de Sinaloa, desde donde impulsa la reflexión sobre los museos y las artes visuales como espacios vivos para la ciudad, capaces de conectar comunidades y fomentar la creatividad.

La mesa se desarrolló a partir de dos preguntas centrales: cuáles son los activos culturales de Sinaloa suficientemente reconocidos y cuáles continúan invisibilizados; y cómo distinguir entre un recurso cultural y un activo cultural con capacidad de generar valor social, comunitario o económico.

En su intervención, Ronaldo González Valdés retomó al sociólogo francés Pierre Bourdieu para explicar que el capital cultural tiene que ver con el “background” que posee una sociedad en su entramado social, así como con su patrimonio físico, material e intangible.

Explicó que una comunidad con códigos culturales y patrimonio reconocible tiene mayores posibilidades de generar acción social y construir redes culturales sólidas, elementos que —dijo— permiten comprender la diferencia entre un recurso cultural y un activo cultural capaz de producir valor y desarrollo colectivo.

Como parte de su participación, Ronaldo González Valdés mostró además un catálogo de recursos culturales del estado y destacó dos de los activos culturales más importantes y representativos de Sinaloa: la música de banda y la cultura yoreme, expresiones que consideró fundamentales para comprender la identidad cultural sinaloense y su potencial social y económico.

Por su parte, Inna Teresa Álvarez ofreció una cátedra sobre el rol de los museos como dinamizadores de los activos que otorgan identidad. Explicó que recintos como el MASIN resguardan bienes tangibles y materiales que representan el arte y la cultura de la ciudad, destacando el valor de su patrimonio arquitectónico, el cual no solo embellece el entorno urbano, sino que contiene invaluables colecciones de obras de arte y archivos históricos que conectan el pasado con el presente.

En el ámbito de la cultura popular y comunitaria, Graciela Parra Castro definió los activos culturales como el conjunto de elementos que poseen un valor profundo dentro de una sociedad, tales como las tradiciones, costumbres y artesanías. Al hablar sobre el programa PACMyC, enfatizó que su objetivo primordial es preservar

aquellos usos y costumbres en riesgo de perderse. Ejemplificó este esfuerzo con el rescate de la lengua materna indígena Mayo-Yoremnokki en el norte del estado, la práctica ancestral del juego del ulama en el sur, la implementación de mariposarios para la protección de los temáraris (capullos de mariposa de cuatro espejos) y el impulso a los museos comunitarios que salvaguardan el acervo histórico local.

Al abordar la distinción entre recurso y activo, Ulises Cisneros precisó que los bienes culturales son visibles a nuestro alrededor en las múltiples expresiones y manifestaciones de la creatividad humana; sin embargo, aclaró que el activo cultural “es otro boleto”. Detalló que su peculiaridad radica en la capacidad de generar un desarrollo sostenible con un valor agregado no solo económico, sino de profundo carácter social.

“Hablar de activos culturales de Sinaloa es hablar también de nuestra identidad, memoria y futuro”, afirmó Cisneros, proponiendo entender la cultura no solo en su dimensión simbólica, sino como un sistema vivo lleno de saberes y recursos creativos para el desarrollo humano. En ese sentido, ubicó estos activos en las festividades de la entidad —como el carnaval, los festivales de Angostura y el nuevo festival de Topolobampo—, la gastronomía, la banda sinaloense, los oficios tradicionales que resisten al tiempo, las artes que transforman y las narrativas que nos explican como sociedad, funcionando como un puente que une a las generaciones.

Hacia la segunda ronda de ponencias, los participantes profundizaron en las propuestas de articulación. Ronaldo González Valdés coincidió con el planteamiento de Cisneros sobre la urgencia de transitar de los meros recursos hacia los activos culturales, poniendo el acento en los contenidos generados por la comunidad artistística y creativa del estado. Asimismo, analizó los espacios e instancias donde estos activos pueden ser aplicados para generar nuevas sinergias, advirtiendo que si se considera a la cultura como un recurso estratégico, surge la necesidad apremiante de que los tomadores de decisiones diseñen e implementen políticas públicas basadas en estos diagnósticos.

Al cierre del debate, las reflexiones convergieron en que “los activos culturales son la base de un sistema creativo que puede transformar la economía del estado”, una premisa que fue respaldada por la moderadora Mercedes Dorado al concluir que hablar de cultura es, de manera indudable, hablar del futuro de un territorio.

El Seminario de Economía Cultural y Creativa Sinaloa 2026 continuará desarrollándose a lo largo del año mediante mesas de diálogo mensuales que buscan posicionar al estado como un espacio estratégico de reflexión en torno a las industrias culturales, la creatividad y el desarrollo socioterritorial.

Con estas actividades, el Instituto Sinaloense de Cultura refrenda su compromiso con la generación de espacios de análisis y diálogo que impulsen el fortalecimiento de la economía cultural y creativa en Sinaloa, promoviendo la participación de especialistas, instituciones y agentes culturales en la construcción de propuestas para el sector.

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