*El Teatro Socorro Astol lució lleno para recibir la puesta en escena yucateca, que rindió homenaje a la activista maya Felipa Poot Tzuc mediante una interpretación que emocionó al público de principio a fin
Culiacán, Sin.– Con una actuación de gran fuerza interpretativa y una historia profundamente humana, el monólogo Felipa, un relámpago en la oscuridad, de la compañía Teatro de La Rendija y Escena Sur, de Yucatán, cautivó al público que llenó el Teatro Socorro Astol, como parte de la programación del XXI Festival de Monólogos Teatro a Una Sola Voz 2026

Escrita por Ana Lucía Ramírez, Katenka Ángeles, Sásil Sánchez y Raquel Araujo, bajo la dirección de esta última, la obra recupera la vida de la líder comunitaria y activista maya Felipa Poot Tzuc (1903-1936), una mujer que dedicó su vida a defender los derechos de su pueblo y a enseñar a leer y escribir en lengua maya y español, hasta ser asesinada a los 33 años por su incansable lucha social.
Con una presencia escénica impecable, la actriz Katenka Ángeles Cetina sostuvo durante una hora un intenso recorrido emocional, transformándose con naturalidad en las distintas etapas de la vida de Felipa. Bastaban pequeños cambios en la voz, el gesto y la corporalidad para que el público reconociera a la niña curiosa de ocho años, a la adolescente que descubre las injusticias de su entorno o a la mujer decidida que desafía las estructuras de poder en defensa de su comunidad.
Con una escenografía austera, integrada apenas por algunos tablones de madera y escasos elementos utilitarios, la puesta en escena consiguió construir un universo de imágenes que transportó a los asistentes al monte yucateco, a los espacios íntimos de la protagonista y a los momentos más dolorosos y luminosos de su existencia. La sencillez de los recursos permitió que la fuerza del relato y la interpretación ocuparan el centro de la experiencia teatral.
A lo largo de la función, el público permaneció completamente inmerso en la historia. Hubo momentos de interacción en los que la actriz invitó a los asistentes a recrear sonidos de animales, generando una respuesta entusiasta y participativa que fortaleció el vínculo entre el escenario y la audiencia.
Más allá de reconstruir un episodio histórico, Felipa, un relámpago en la oscuridad abrió un espacio de reflexión sobre las desigualdades, la discriminación y la violencia que aún enfrentan muchas comunidades indígenas y las mujeres defensoras de derechos. La vigencia de los temas abordados hizo evidente que, a pesar del paso del tiempo, muchas de las luchas emprendidas por Felipa Poot Tzuc continúan siendo una realidad en el México contemporáneo.
Al concluir la función, la actriz invitó al escenario a integrantes del equipo creativo para compartir los aplausos y agradecer al Instituto Sinaloense de Cultura, a la organización del Festival de Monólogos Teatro a Una Sola Voz y, especialmente, al público sinaloense por la cálida recepción brindada a la compañía.
La emotiva presentación culminó con una prolongada ovación de pie de un teatro completamente lleno, reconocimiento a una propuesta escénica que, desde la sencillez de sus recursos y la profundidad de su relato, convirtió la memoria de Felipa Poot Tzuc en un poderoso llamado a no olvidar a quienes dedicaron su vida a transformar su comunidad.
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