*Con una sala llena de familias y un público infantil que disfrutó cada momento, la obra de Daniela Arroio llevó a las y los asistentes a recordar los primeros meses de la pandemia desde la mirada de una niña que, en medio del confinamiento, descubre nuevas formas de entender el mundo
Culiacán, Sinaloa.– Las emociones, la imaginación y los recuerdos se hicieron presentes en el Teatro Socorro Astol el día de ayer a las 17:00 horas, donde familias culiacanenses disfrutaron de CATSUP, una propuesta escénica de Daniela Arroio que, a través de la mirada de una niña, invita a reflexionar sobre las experiencias vividas durante los primeros meses de la pandemia y la manera en que la infancia encontró nuevas formas de descubrir el mundo desde el confinamiento.

Como parte de la programación del Festival Cultural Sinaloa, que del 15 al 25 de dio inicio esta semana, la función reunió a un público numeroso que llenó el recinto y se dejó llevar por una historia capaz de conectar con distintas generaciones. Las niñas y los niños siguieron con atención y entusiasmo el desarrollo de la obra, mientras las personas adultas encontraron en ella una oportunidad para volver la mirada hacia una etapa que transformó la vida cotidiana y las formas de relacionarnos.
Con una duración aproximada de 45 minutos, CATSUP propone un recorrido por los días en que permanecer en casa se convirtió en una nueva realidad. Desde la perspectiva de una niña, el confinamiento deja de ser únicamente una limitación para convertirse también en un espacio de descubrimiento, imaginación y aprendizaje, donde los objetos, las experiencias cotidianas y las pequeñas cosas adquieren nuevos significados.
La escenografía aportó un toque especial a la puesta en escena, al acompañar la historia y enriquecer el universo imaginativo en el que se desarrolla. A ello se sumaron los recursos sonoros generados en vivo mediante un teclado y las onomatopeyas, que dieron ritmo a distintas situaciones, acentuaron momentos de humor y ayudaron a construir una atmósfera lúdica que mantuvo al público atento y conectado con lo que sucedía en el escenario.
Las actuaciones de Patricia Loranca, Emmanuel Lapin y Daniela Arroiodestacaron por su dinamismo y sentido del humor. Con interpretaciones divertidas y una energía que encontró respuesta entre las y los espectadores, el elenco dio vida a los distintos momentos de la historia, haciendo de la función una experiencia cercana, entretenida y emotiva para chicos y grandes. La combinación de gestualidad, expresividad y juegos sonoros contribuyó a que la narración fluyera entre situaciones cómicas y pasajes de mayor sensibilidad.
En el centro de esta historia permanece la esperanza de volver a salir, correr y jugar en el parque. Ese deseo, tan sencillo y a la vez tan significativo, conecta con los recuerdos de quienes vivieron aquellos meses de incertidumbre y con la sensibilidad de las infancias, para quienes el juego, la convivencia y el contacto con el mundo exterior forman parte esencial de su desarrollo.
La puesta en escena consiguió que el público transitara por distintas emociones. Hubo momentos de risa que contagiaron a la sala, situaciones que despertaron la reflexión y pasajes que tocaron las fibras más sensibles de las y los asistentes. Así, el teatro se convirtió en un espacio para compartir recuerdos, reconocer sentimientos y encontrar, desde la experiencia artística, nuevas maneras de comprender lo vivido.
Bajo la dirección de Micaela Gramajo, CATSUP logró acercar un tema complejo a las infancias mediante una propuesta sensible, divertida y llena de imaginación, sin dejar de convocar a las personas adultas a reconocerse en las emociones que atraviesan la historia. La obra recordó que, incluso en los momentos de mayor incertidumbre, la creatividad puede abrir caminos para comprender la realidad y encontrar nuevas formas de habitarla.
La respuesta del público, con familias reunidas y niñas y niños atentos a lo que ocurría en escena, dio cuenta de la capacidad del teatro para generar experiencias compartidas y abrir conversaciones entre distintas generaciones. En este encuentro, la memoria de la pandemia se abordó no solo desde las dificultades que implicó, sino también desde la imaginación, la capacidad de adaptación y la esperanza que permitieron mirar hacia adelante.
La presentación de CATSUP se integró a las actividades del FECUSIN como una invitación a disfrutar de las artes escénicas y a reconocer en el teatro una oportunidad para emocionarse, reflexionar y encontrarse con otras personas a través de historias que forman parte de nuestra memoria colectiva.
Al concluir la función, entre las risas y las emociones compartidas, quedó la invitación a mirar el pasado desde la sensibilidad de la infancia y a conservar la ilusión de volver a jugar, descubrir y encontrarnos. Porque, como nos recuerda esta historia, a veces basta la imaginación para transformar los días más difíciles y mantener viva la esperanza de volver a salir al mundo.

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