*Con una actuación versátil que transitó entre la comedia, la música y la reflexión, la puesta en escena escrita y dirigida por Lázaro Fernando, director de la Compañía Sabaiba Teatro, llenó el Teatro Socorro Astol y conectó con el público a través de una historia sobre los sueños y los caminos de la vida
Culiacán, Sin.– Entre carcajadas, momentos de emoción y pausas que invitaron a la reflexión, el público que llenó el Teatro Socorro Astol del Instituto Sinaloense de Cultura disfrutó la noche del viernes del estreno de “Crónica de una gran actriz que no lo fue”, propuesta de Sabaiba Teatro escrita y dirigida por Lázaro Fernando, con la actriz María Magdalena como protagonista.

La respuesta de los espectadores confirmó la capacidad del montaje para conectar con distintas generaciones. En el recinto se dieron cita parejas, grupos de amigos y numerosas cabecitas blancas, quienes siguieron con atención las peripecias de una mujer empeñada en alcanzar su sueño de convertirse en actriz, en una historia que transita entre el humor, las dificultades de la vida artística y las aspiraciones que, de una u otra manera, habitan en todos.
Uno de los grandes aciertos de la puesta en escena fue el trabajo interpretativo de María Magdalena, quien asumió con solvencia el reto de representar distintos personajes, diferenciándolos mediante cambios de voz, tonos, gestualidad y corporalidad. Su dominio del lenguaje regional, así como las referencias a personajes entrañables de la televisión local, entre ellos el doctor Rodelo y su hija Yoloxóchitl, del programa Carrusel, despertaron la complicidad y el reconocimiento del público.
La actriz demostró una notable versatilidad al combinar actuación, canto y baile, incluso al enfrentar uno de los mayores desafíos del montaje: realizar estas tres acciones prácticamente al mismo tiempo, sin perder el ritmo ni la intención dramática de cada escena. Su desempeño permitió transitar con naturalidad de situaciones hilarantes a momentos de mayor intensidad emocional.
La interpretación tuvo también instantes que evocaron la memoria teatral de Culiacán. Por momentos, su presencia escénica remitió a la recordada actriz Itzel Navidad, QEPD, y a aquellas experiencias teatrales vividas hace aproximadamente dos décadas en el Teatro Óscar Liera, una referencia que puso de manifiesto cómo el teatro también construye memoria y permanece en quienes lo han disfrutado a lo largo de los años.
Otro elemento destacable fue el diseño de escenografía, concebido de manera funcional y acorde con las necesidades de la historia. Con pocos elementos, el montaje consiguió construir distintos espacios y situaciones, demostrando que la imaginación, la creatividad y el uso inteligente de los recursos pueden ser suficientes para sostener un universo escénico.
La propuesta incorpora además música, coreografías y transformaciones de vestuario, maquillaje y peinado a la vista del público, recursos que enriquecen el desarrollo de la historia y permiten apreciar el trabajo detrás de cada personaje. El resultado es un espectáculo que exige a su intérprete concentración, disciplina y una gran capacidad de adaptación.
Escrita y dirigida por Lázaro Fernando, quien recibió el Premio Sinaloa de las Artes 2024, la obra representa su primera incursión en la dramaturgia. El montaje aborda las dificultades que enfrentan quienes deciden dedicar su vida al arte, la búsqueda de reconocimiento y los destinos inesperados que pueden tomar los sueños.
Para dar forma a esta producción se realizaron más de 100 ensayos y se integró un equipo creativo con Ricardo Rodríguez, como coach vocal; Malcolm Cosío, en coreografía, corporalidad y asistencia general; Luis Antonio García, en la elaboración de pistas musicales mediante inteligencia artificial, y Pedro Pablo Camacho, en el diseño de vestuario.
Con este estreno, Sabaiba Teatro ofrece una propuesta que, desde el humor y la sensibilidad, invita a mirar los sueños desde otra perspectiva: no siempre se llega al destino imaginado, pero el camino recorrido también puede convertirse en una historia digna de ser contada.
La función dejó en evidencia que el teatro sigue siendo un espacio de encuentro entre generaciones, de reconocimiento de las propias experiencias y, sobre todo, de disfrute compartido. Entre risas y reflexiones, María Magdalena sostuvo el escenario y dio vida a una galería de personajes que hicieron de esta historia una experiencia cercana, divertida y emotiva.
Por su parte, Lázaro Fernando ha expresado su interés en dar continuidad al proyecto, con la posibilidad de una segunda presentación el próximo 29 de noviembre, además de buscar una temporada más amplia durante 2027.

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