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Develan placa en honor a Maximiliano Corrales “Rinkalu”, en la ESAJL

*El salón de danza en el que pasaba horas ensayando, lleva desde este viernes el nombre del bailarín, como una forma de honrar su memoria a tres años de su partida

Culiacán, Sin.– En un acto cargado de emotividad, la comunidad dancística del Instituto Sinaloense de Cultura rindió homenaje póstumo a Maximiliano Corrales García, conocido como “Rinkalu”, bailarín y ex estudiante de la Escuela Superior de Artes José Limón, con la develación de una placa en su memoria en uno de los salones de la disciplina en la institución.

Previo al acto, el director de la Compañía Danza Joven de Sinaloa del Instituto Sinaloense de Cultura, Carlos Zamora, dirigió unas palabras en las que expresó: “Esta es una fiesta para celebrar la vida de un joven que nos lo quitaron muy pronto”, y más adelante añadió con firmeza: “Nos lo quitaron”.

Durante la ceremonia, la maestra Edilyn Zatarain recordó a “Rinkalu” como un alumno ejemplar, destacando que era de los primeros en llegar a los ensayos, incluso antes de la hora acordada, y subrayó que fue también uno de los estudiantes más jóvenes, pero con un compromiso y pasión notables por la danza.

El momento central fue la develación de la placa con su nombre, la cual fue colocada en la entrada del salón B5 de la institución de educación superior del ISIC, como un recordatorio permanente de su paso por el aula y su amor por el arte.

Posteriormente, maestras, maestros y alumnos se reunieron en el salón que tanto significó para el joven, donde celebraron su vida como —coincidieron— a él le hubiera gustado: bailando, de tal forma que, entre movimientos y música, la danza se convirtió en un acto de memoria y homenaje.

La presencia de los padres del bailarín que perdió la vida hace tres años, marcó uno de los momentos más conmovedores de la jornada, quienes, visiblemente emocionados, no lograron contener las lágrimas ante las muestras de cariño y reconocimiento hacia su hijo.

El homenaje dejó ver no sólo la huella que “Rinkalu”, como era conocido Max Corrales, dejó en su comunidad, sino también la fuerza de la danza como espacio de encuentro, memoria y resistencia.

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