*Promotores de lectura de “Red de lectores, Sinaloa” y “Salas de Lectura” del ISIC participan en tercera semana de actividades en escuelas de la sindicatura
VILLA BENITO JUÁREZ, Navolato. – Una jornada de cuentos a través de la técnica de kamishibai fue la que disfrutaron las niñas y los niños de los planteles de preescolares de la sindicatura de Villa Juárez, en lo que fue la tercera semana de intervención cultural que realizan los promotores de lectura de “Red de lectores, Sinaloa” y “Salas de Lectura”.

En esta ocasión se contó con la participación de la narradora oral, Lizet Norzagaray y del coordinador de los programas de fomento a la lectura del ISIC, Raúl Francisco Quiroz, quienes además de historias, llevaron libros para fortalecer las bibliotecas de los jardines de niños “General Ángel Flores”, “Benito Juárez” y “Lázaro Cárdenas”.
La participación de los representantes del ISIC forma parte de una estrategia institucional permanente y continua para promover la paz social en esa región del municipio de Navolato.
Las jornadas culturales del ISIC, se inscriben dentro de la Estrategia que encabezada el Gobierno del Estado de Sinaloa a través de la Secretaría de Educación Pública y Cultura (SEPyC) para garantizar que la formación de los niños sea presencial y en entornos educativos, como espacios de paz.
El Instituto Sinaloense de Cultura está comprometido para llevar historias, cuentos y libros a la niñez y la juventud a través de los promotores de Salas de Lectura, Red de Lectores, las compañías de Teatro de Calle, además de talleristas de artes y otras actividades culturales.
Llevan cuentos en kamishibai y literatura Infantil y juvenil
La promotora, Lizet Norzagaray contó historias mediante la técnica japonesa kamishibai o también llamada en México, teatro de papel. También el cuento de Murmullos bajo mi cama, de Jaime Alfonso Sandoval, el cuento de brujas Guapa, del autor Canizales y Donde habitan los monstruos, de Maurice Sendak.
En Donde habitan los monstruos, se cuenta la historia de Max, un niño travieso que es enviado a su habitación como castigo.
Su imaginación transforma su cuarto en un bosque salvaje, con enredaderas y paredes que se convierten en un mundo propio. Desde allí, encuentra un bote con su nombre y decide navegar, emprendiendo un viaje hacía un lugar desconocido. El lugar es una isla habitada por monstruos, criaturas enormes y salvajes con rasgos humanos y animales.
Al llegar, Max impresiona a los monstruos y es nombrado rey de todos ellos, disfrutando de juegos y festejos en su reino. Sin embargo, luego extrañará a su mamá y deberá regresar, lo que sirve para contrastar la independencia, con la seguridad y apego al hogar.
En cada uno de los centros escolares el Instituto Sinaloense de Cultura llevó un acervo dedicado a las infancias de Villa Juárez. Correspondió a Raúl Francisco Quiroz, jefe del Departamento de Salas de Lectura hacer entrega a los directivos escolares.
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