Instituto Sinaloense de Cultura

Rosa María Robles restaura “El Grito”, una obra que mantiene vigente su llamado a la libertad de expresión

*La escultora sinaloense encabezó la recuperación de su pieza en el marco del Festival Cultural Sinaloa

Culiacán, Sin.– Entre abrazos, felicitaciones y muestras de afecto de la comunidad artística y cultural, la escultora sinaloense Rosa María Robles Montijo celebró la restauración de “El Grito”, una de sus obras más emblemáticas, ubicada en las instalaciones del Instituto Sinaloense de Cultura.

La intervención se realizó en el marco del Festival Cultural Sinaloa, a once años de la develación de la pieza, concebida como un llamado a la libertad de expresión y la defensa de los derechos humanos.

Durante el encuentro, que reunió a artistas, creadores y representantes de la comunidad cultural, acompañaron a la escultora, el maestro Rodolfo Arriaga y José Alfonso Flores Carrasco, director y jefe de la Dirección de Programación Artística del ISIC, respectivamente.

Flores Carrasco, quien fungió como maestro de ceremonias, dedicó unas palabras de admiración y reconocimiento a la escultora por su trayectoria, su compromiso artístico y la fuerza expresiva de su obra. Su participación dio paso a un encuentro marcado por la camaradería y el reconocimiento a una creadora cuya producción ha trascendido el ámbito local.

Arriaga Robles, quien recordó haber participado en la inauguración de la obra cuando se desempeñaba como director de Cultura Municipal, destacó la trayectoria de Robles Montijo y la relevancia de una pieza que trasciende las fronteras del estado y del país. Asimismo, señaló que la escultura representa una búsqueda permanente de libertad de expresión, justicia y respeto a los derechos humanos.

Por su parte, Rosa María Robles expresó su satisfacción por la restauración y agradeció la sensibilidad del doctor Juan Salvador Avilés, director general del ISIC, a quien reconoció por haber impulsado la iniciativa desde años atrás, así como la disposición de quienes hicieron posible que el proyecto se concretara.

La artista explicó que, al volver a trabajar directamente sobre la pieza, pudo advertir daños que no eran evidentes a simple vista, lo que confirmó la necesidad de intervenirla para preservar su integridad. En ese sentido, subrayó que el mantenimiento de las esculturas instaladas en espacios públicos debe ser una tarea permanente, pues su estado también refleja la atención que una ciudad brinda a su patrimonio artístico.

“Una ciudad con esculturas bien cuidadas da una buena imagen”, expresó la creadora, al señalar que colocar una obra en un espacio público no debe ser el final de su atención, sino el comienzo de una responsabilidad compartida para conservarla.

Robles Montijo también agradeció a las personas que colaboraron en los trabajos, entre ellas el maestro albañil Gregorio, quien participó en labores relacionadas con la base de la escultura, así como a Juan y Andrés, quienes contribuyeron en las tareas de reparación y sellado. Destacó que la dimensión de la obra y las condiciones del trabajo hicieron indispensable el apoyo de este equipo.

La escultora comentó que el tratamiento aplicado permitirá prolongar la conservación de la pieza durante los próximos años, aunque será necesario mantenerla bajo observación y atender oportunamente el desgaste natural de los materiales.

Una obra que mantiene su voz

“El Grito” fue develada en noviembre de 2015 y, desde entonces, se ha convertido en una referencia del arte sinaloense por su fuerza expresiva y su significado social. La escultura de metal representa una cabeza con grandes ojos, una lengua desgarrada y elementos que aluden a la tráquea, una composición que evoca la dificultad de hacer escuchar una voz frente a la violencia y la censura.

Para Robles Montijo, volver a intervenir la obra significó reencontrarse con una creación que continúa dialogando con su entorno. Su trayectoria artística se ha caracterizado por una mirada crítica sobre la realidad, con temas como la violencia, el dolor, la memoria, la desigualdad y los derechos humanos.

El encuentro tuvo también un carácter personal y emotivo. Durante la reunión, Rodolfo Arriaga felicitó a la artista por su cumpleaños, celebrado ese mismo día, y las y los asistentes se sumaron a las felicitaciones en un ambiente de compañerismo que la propia Robles Montijo agradeció con humor y afecto.

Hacia el cierre, la escultora dedicó la canción “Caminante no hay camino”, de Joan Manuel Serrat, a su hermana recientemente fallecida, cuyo cumpleaños número 75 habría sido al día siguiente. Conmovida por su ausencia, compartió con las personas presentes el recuerdo de quien, dijo, permanece siempre en su corazón.

Así, la restauración de “El Grito” se convirtió no solo en una acción de conservación del patrimonio artístico, sino también en un encuentro de amistad, memoria y reconocimiento a la labor de quienes mantienen viva la cultura sinaloense.

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