Instituto Sinaloense de Cultura

Presentan en el MASIN el libro “Los Tahues”, como parte del Festival Cultural Sinaloa 2026

*La obra del arqueólogo Víctor Joel Santos Ramírez combina arqueología, historia y antropología para acercar a los jóvenes al conocimiento de los pueblos originarios de la región

Culiacán, Sin.- En el marco del Festival Cultural Sinaloa 2026, el Instituto Sinaloense de Cultura llevó a cabo la presentación del libro Los Tahues, las culturas de la costa, la sierra y los valles centrales de Sinaloa, de la autoría del arqueólogo Víctor Joel Santos Ramírez.

La obra, editada por el ISIC como parte de la colección Culturas Originarias de Sinaloa, fue presentada en las instalaciones del Museo de Arte de Sinaloa, con los comentarios de Stephany Cortés y Minerva Solano, quienes coincidieron en señalar que Los Tahues es una obra que combina arqueología, historia y antropología con el propósito de mostrar al lector un mapa lo más completo posible de esta comunidad que habitó en lo que hoy es el Valle de Culiacán y sus alrededores.

A través de un texto titulado Sinaloa antes de Sinaloa: territorio, memoria y pueblos originarios, Stephany Cortés destacó la relación entre el conocimiento del pasado y las huellas que sobreviven de los pueblos que lo habitaron.

“Acercarnos a la historia de los pueblos indígenas que habitaron Sinaloa nos invita, precisamente, a ampliar nuestra mirada. Nos permite reconocer que el pasado de esta región no comienza con la conquista, sino que tiene una profundidad histórica y cultural que necesitamos seguir explorando”, afirmó.

Señaló que uno de los aspectos más interesantes de la obra es que propone pensar esa historia desde el territorio. Los ríos, las sierras, los valles, las costas y los asentamientos no aparecen únicamente como escenarios donde ocurren acontecimientos, sino que constituyen espacios que hicieron posibles determinadas formas de vida, de intercambio, de movilidad y de relación entre las comunidades.

En el recorrido que brinda el libro a través de sus páginas, se encuentra a los tahues, asociados principalmente con los valles centrales de Sinaloa; a los acaxes, vinculados con las regiones serranas; y a otros grupos que habitaron las costas y las zonas intermedias. Dichas denominaciones acercan al lector a la diversidad de sociedades que existían antes de la consolidación del dominio español.

“Por eso, hablar de los pueblos originarios de Sinaloa en un festival cultural tiene un significado especial. La cultura no está formada solamente por las expresiones artísticas que disfrutamos en el presente, también comprende las memorias, los conocimientos y las experiencias históricas que nos permiten comprender de dónde venimos y cómo se ha construido el territorio que compartimos”, agregó Cortés.

“Recuperar estas historias es una manera de ampliar nuestra idea de Sinaloa. Es reconocer que, antes de las ciudades que hoy conocemos, hubo otras formas de habitar, nombrar y comprender este espacio. Es aceptar que todavía existen preguntas abiertas sobre esas sociedades y que nuestra responsabilidad consiste en investigarlas con rigor, sensibilidad y respeto”.

Añadió que conocer la historia indígena de Sinaloa no significa mirar hacia un pasado remoto sin relación con nosotros, sino comprender mejor la profundidad histórica de la región, reconocer la diversidad que la ha constituido y asumir que todavía queda mucho por investigar, escuchar y aprender.

Por su parte, Minerva Solano felicitó al Dr. Juan Salvador Avilés, director del ISIC, presente en el evento, por apoyar la publicación de este volumen perteneciente a una serie dedicada a las culturas originarias que habitaron en el territorio sinaloense antes del contacto español.

Solano destacó tres cualidades principales del libro: en primer lugar, cómo pone en relieve la diversidad cultural del estado con la presencia de grupos como los tahues, acaxes, cahitas y totorames; en segundo lugar, la manera en que combina arqueología, historia y antropología a través de una narrativa accesible; y en tercer lugar, que es una obra pensada especialmente para el público infantil y juvenil.

Asimismo, reconoció la belleza de las ilustraciones realizadas por José Ángel López Hernández —algunas de ellas inspiradas en petroglifos de las comunidades originarias de Sinaloa—, calificándolas como un acto de generosidad intelectual y estética. Para concluir su participación, enfatizó que divulgar este tipo de publicaciones es un acto de justicia con el pasado y de generosidad con el presente.

Finalmente, Víctor Joel Santos Ramírez, autor de la obra, comentó que el propósito de este libro —el primero de una trilogía que editará el ISIC— es reivindicar a las culturas prehispánicas originarias, las cuales a menudo se perciben distantes.

El autor subrayó que este trabajo es fruto de un esfuerzo colectivo en el que participaron Norma Loaiza en la investigación; José Ángel López Hernández en las ilustraciones; Juan Esmerio Navarro en la edición; Ricardo Arredondo en la corrección de estilo, y el equipo de diseño editorial, quienes sumaron esfuerzos en este proyecto de divulgación para acercar a las nuevas generaciones a la historia y legado de los tahues.

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