*La obra, protagonizada por Mérida Urquía y dirigida por Else Marie Laukvik, abrió un espacio de reflexión sobre la desaparición, la ausencia y la memoria
Culiacán, Sin.– Con una propuesta escénica cargada de sensibilidad, memoria y reflexión social, se inauguró la Muestra Regional de Teatro del Noroeste con la presentación de Flor de mármol, de Mi Compañía Teatro, protagonizada por la actriz Mérida Urquía, bajo la dirección de Else Marie Laukvik.

La función se llevó a cabo la tarde de este martes, en el Teatro Socorro Astol, del Instituto Sinaloense de Cultura, con la presencia de un numeroso público interesado en esta propuesta teatral que aborda el dolor de la ausencia, la violencia y la necesidad de mantener viva la memoria de quienes ya no están.
A través de su interpretación, Mérida Urquía llevó a los asistentes por un remolino de emociones, dando vida a una historia profundamente humana que conmovió por la fuerza de sus temas y la sensibilidad con la que se desarrolló sobre el escenario.
El duelo, la incertidumbre y la búsqueda de respuestas se convirtieron en elementos centrales de una experiencia que trascendió la representación para tocar las fibras más sensibles del público.
La obra tiene como punto de partida la desaparición de Julio, una historia que dio origen a la creación del montaje y que pone de manifiesto las heridas que deja la ausencia, así como el dolor que permanece entre quienes esperan respuestas. Desde esta perspectiva, la propuesta invita a reflexionar sobre una problemática que afecta a numerosas familias y comunidades.
Al concluir la función, el director de Programación Artística, Rodolfo Arriaga;ofreció unas palabras de bienvenida a los asistentes y compartió información sobre las actividades que continuarán como parte de la Muestra Regional de Teatro del Noroeste, que reúne propuestas escénicas para acercar al público a distintas expresiones del quehacer teatral.
Con el inicio de esta muestra, el teatro se reafirma como un espacio de encuentro entre artistas y espectadores, capaz de generar emociones, despertar preguntas y abrir conversaciones en torno a las experiencias humanas. Así, Flor de mármolinauguró esta jornada teatral con una historia que invitó a mirar de frente las consecuencias de la violencia y a reconocer en el arte una forma de preservar la memoria colectiva.