*Con un encuentro para recordar la vida y el legado del dramaturgo sonorense y una puesta en escena que llevó al público por los paisajes, sonidos e imaginarios de la frontera norte, concluyó la Muestra Regional de Teatro.
Culiacán, Sin.– La jornada de clausura de la Muestra Regional de Teatro del Noroeste inició con el conversatorio “Cutberto López, legado teatral”, un espacio dedicado a recordar la trayectoria y las aportaciones del creador escénico, a casi un año de su partida. Durante la charla, realizada en el lobby del teatro Pablo de Villavicencio; se compartieron reflexiones sobre su vida, su trabajo y la huella que dejó en el teatro sonorense, particularmente a través de su dramaturgia y su manera de entender el quehacer teatral.

La conversación que contó con la participación de Cut López, hijo del dramaturgo sonorense; Osvaldo Sánchez, Fernando Muñoz y Rdolfo Arriaga, permitió acercarse a la dimensión humana y artística del creador sonorense, así como reconocer la importancia de mantener vivas sus historias a través de quienes continúan llevándolas al escenario.
Más tarde, el público se dio cita en el interior del teatro para disfrutar de Más allá del río, obra de autoría y dirección de Cut López, presentada por Abemvs Teatro, compañía proveniente de Sonora.
La puesta en escena ofreció una experiencia llena de movimiento, música y referencias culturales que conectaron con el imaginario de la frontera. Uno de sus grandes aciertos fue el extraordinario manejo corporal del actor, quien hizo del escenario un espacio de movimiento constante. Corrió, brincó, bailó y transitó por diferentes ritmos y estados emocionales, demostrando una gran capacidad física y expresiva.
Su interpretación se distinguió por la energía y el dominio del escenario, el actor bailó al ritmo de diferentes ritmos musicales, desde breakdance, corridos tumbados hasta electrónica del noroeste, y sorprendió también al interpretar un rap en el escenario, a esto se sumó su marcado tono norteño y si versatilidad vocal al imitar diferentes tipos de tonos del noroeste.
Su cuerpo y su voz se convirtieron en herramientas expresivas fundamentales para construir la historia y mantener cautivo al público.
La escenografía también tuvo un papel importante en la construcción de esta atmósfera. Una valla que remitía al muro fronterizo, un árbol seco y redes de pesca fueron algunos de los elementos que, desde su sencillez y fuerza simbólica, dieron forma a un paisaje cargado de significados. La presencia de un DJ en vivo y la música complementaron el lenguaje escénico, creando una interesante fusión entre teatro, movimiento y expresiones musicales contemporáneas.
Particularmente, el vocabulario y las expresiones de la obra lograron conectar con fuerza con el espectador. Sus referencias culturales y maneras de nombrar el mundo transportaron a una época y a un contexto muy reconocible: el imaginario fronterizo, las aspiraciones del American Dream y la identidad chicana.
Por momentos, la historia parecía situarnos en cualquier punto de la frontera norte; después, sus sonidos y atmósferas nos trasladaban hasta la inmensidad del desierto sonorense. Fue precisamente esa capacidad de evocar distintos territorios a través de la palabra, la música y el cuerpo lo que hizo de la propuesta una experiencia cercana y envolvente.
La frontera dejó de ser solamente una línea divisoria para convertirse en un territorio emocional donde conviven los sueños, las contradicciones, la identidad, la pertenencia y la búsqueda de mejores horizontes. Una realidad que, desde el escenario, encontró distintas formas de expresarse y resonar con el público.
La presentación adquirió un significado especial al tratarse de una creación de CutLópez. Su pensamiento y sensibilidad artística permanecieron presentes durante la función, demostrando que el teatro también es una manera de mantener viva la memoria de quienes han dedicado su vida a contar historias.
Así, entre recuerdos, música, movimiento y aplausos, la Muestra Regional de Teatro llegó a su cierre en Culiacán, dejando como última imagen la fuerza de una obra que sigue dialogando con su tiempo y con las nuevas generaciones.
El cierre dejó sobre el escenario una reflexión que atraviesa tanto la obra como el homenaje: hay voces que no desaparecen cuando se apaga el escenario; permanecen en las historias que nos cuentan, en las emociones que despiertan y en el legado que otros artistas mantienen vivo.