Instituto Sinaloense de Cultura

El ELIA 2026 explora la escritura desde la experiencia, el territorio y la memoria

*Olivia Teroba compartió claves para acercarse al ensayo y su proceso creativo; posteriormente, Iveth Luna presentó Neblina afuera, una obra atravesada por el territorio, la precariedad y las experiencias de las mujeres

Culiacán, Sin.- La jornada del Encuentro de Literatura Inés Arredondo (ELIA) 2026 continuó en el Centro de Literatura del Instituto Sinaloense de Cultura con una tarde dedicada a conversar sobre los procesos de escritura y las experiencias que los atraviesan, a través de la conferencia “La escritura ensayística”, de Olivia Teroba, y la presentación de Neblina afuera, de Iveth Luna Flores.

A las 18:00 horas, Olivia Teroba ofreció una conferencia cercana y amena en la que compartió con el público su proceso creativo y su relación con el ensayo, género al que confesó haberse acercado inicialmente con ciertos prejuicios, pues lo asociaba principalmente con una escritura académica y rigurosa.

A partir de su propia experiencia, la autora habló de cómo fue descubriendo otras posibilidades del ensayo y de cómo este género permite experimentar, tomar riesgos formales y encontrar una ruta propia para pensar y escribir.

Durante la sesión, la directora de Literatura del ISIC, Ernestina Yépiz, preguntó a la autora si podía compartir una especie de decálogo para quienes desean escribir un ensayo. Teroba respondió desde su experiencia y recordó, entre otras cosas, que la escritura es un proceso largo y que es importante no autocensurarse durante ese recorrido.

Recomendó a los asistentes leer a autores y obras representativas, pero también construir una ruta lectora propia; permitirse correr riesgos formales, y, sobre todo, ser compasiva consigo misma durante el proceso.

Para Teroba, la disciplina de escribir no tiene por qué entenderse únicamente como obligación, sino también como una práctica que puede convertirse en un goce personal: una actividad que se realiza porque produce curiosidad, placer y sentido para quien escribe.

La autora también compartió su convicción de que toda escritura contiene, de alguna manera, una dimensión autobiográfica, incluso cuando el texto no parte directamente de la propia vida. En ese sentido, habló del proceso que implicó escribir sobre su familia y de las consecuencias personales que tuvo convertir esas experiencias en materia literaria.

La charla funcionó también como un acercamiento al taller que Teroba impartirá dentro del ELIA, a partir del jueves 08, a las 10:00 horas, en el que continuará explorando las posibilidades de la escritura desde la experiencia personal.

Neblina afuera: escribir desde el territorio y la experiencia de las mujeres

La jornada continuó con la presentación de Neblina afuera, de Iveth Luna Flores, acompañada por los comentarios de Claudia Reyes y Carolina Escalante.

Las comentaristas realizaron una lectura cercana de la obra y compartieron fragmentos del libro con el público, a partir de los cuales reflexionaron sobre las imágenes y significados que atraviesan la propuesta de Luna. Entre ellos apareció de manera particular la neblina, vinculada con el paisaje industrial y las fábricas que forman parte del territorio desde el que escribe la autora.

Iveth Luna habló sobre su propio proceso creativo y sobre la manera en que crecer en una familia de clase trabajadora, dentro de un contexto tradicional y marcado por el machismo, ha influido en su manera de mirar el mundo y de construir su escritura.

Su experiencia en Apodaca, Nuevo León, un territorio atravesado por la presencia de fábricas y por las dinámicas de la clase trabajadora, forma parte del contexto desde el que surge Neblina afuera. La autora habló de escribir desde esas condiciones materiales y de cómo la precariedad, el cansancio y las experiencias cotidianas pueden convertirse también en materia literaria.

Las intervenciones de Claudia Reyes y Carolina Escalante, acompañadas por la lectura de fragmentos del libro, permitieron abrir distintas aproximaciones a Neblina afuera y reconocer en sus páginas una escritura estrechamente vinculada con el territorio, la memoria y las condiciones de vida de quienes lo habitan.

La conversación entre las participantes puso de manifiesto cómo una obra literaria puede partir de experiencias concretas —la familia, el trabajo, las fábricas, el cansancio, la maternidad o el lugar donde se crece— para transformarlas en una búsqueda estética y en una manera particular de mirar el presente.

Ambas actividades se vincularon así con el eje del ELIA 2026, las “escrituras del presente”, al mostrar dos caminos distintos de aproximarse a la creación: desde la exploración del ensayo y la experiencia personal, en el caso de Olivia Teroba, y desde el territorio, la memoria familiar y las experiencias de las mujeres, en la obra de Iveth Luna.

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